Tatita, así le decían sus nietos a mi papá.

La Pumpi, una de ellas, cuando era chiquita le pidió a su abuelo que le haga un roperito para sus muñecas.

Así fue que le hizo el roperito y se lo mandó a Neuquén por encomienda.

Al recibirlo su madre (mi hermana) llamó por teléfono para agradecerselo y la Pumpi le dijo:

— Tatita, gracias por el ropero! Ahora haceme una cama!

Y así arrancó haciendo sus MUEBLITOS… bueno, hasta que se fue en 2016

Ahora me toca a mi (no irme sino continuar con los mueblitos!).

Ademas de hacer cosas nuevas, estoy restaurando algunas que hizo él.

Miguel Parraud Cordeyro, o sea, yo